viernes, marzo 20, 2015

Expedición SAROS 2015. Día 3. 20 de Marzo Totalidad sobre el Atlántico Norte

20 de Marzo. Después de dormir a penas 2 horas por la aventura que se avecinaba, salimos de nuestro hotel en Dusseldorf con dirección al aeropuerto donde cogeríamos un vuelo para interceptar las sombra de la Luna su paso por la superficie de la Tierra. Llegamos sobre las 4:20 de la madrugada. Eramos los primeros en acercarnos a los mostradores de la compañía área. Al poco de llegar, los demás pasajeros también fueron llegando y comenzó la obligada ronda de saludos y  preguntas frecuentes. Al mismo tiempo, varias cadenas de televisión alemanas, estuvieron entrevistando a varios de los pasajeros del vuelo. Una amplia cobertura de medios estuvo durante toda la facturación haciendo preguntas y entrevistas e incluso uno de esos medios, nos acompañó a bordo del avión. Fuimos los primeros en coger la tarjeta de embarque y los primeros en darnos cuenta de una curiosidad. En la tarjeta de embarque ponía como origen, Dusseldorf y como destino "xxx/fictitious point", vamos... lo que viene siendo.. lugar ficticio.
Una vez atendidos los medios de comunicación, nos dirigimos hacia la puerta de embarque, donde estuvimos esperando unas 2 horas. En ese tiempo estuvimos charlando con viejos amigos y expertos cazadores de eclipses que iban a ver el eclipse desde otro avión. Al parecer, eran 20 vuelos simultáneos los que verían el eclipse casi desde el mismo espacio aéreo. Compartimos saludos y experiencias con expertos como Glenn H. Schneider organizador de varios de los vuelos (31 eclipses totales), Eclipse Guy (15 eclipses totales) Chris Malicki  (14 eclipses totales) y otros conocidos de expediciones anteriores.
Casi sin darnos cuenta llamaron para el embarque del avión y rápidamente fuimos embarcando todos los pasajeros. Las demoras y retrasos no estaban permitidas, ya que el vuelo tenía que salir extremadamente puntual para poder interceptar a la sombra lunar en el lugar exacto a la hora exacta. Nada mas entramos en el avión fuimos acomodándonos en nuestros asientos asignados y en cuanto el pasaje se completó, cerramos puertas y nos dirigimos hacia la pista de despegue.
60 cazadores de eclipses ansiosos de ver cumplidos sus sueños. Máxima potencia en los motores para elevarnos y superar la gruesa capa de nubes que envolvía Dusseldorf para dirigirnos hacia un punto entre Islandia y las islas Feroe.. Algo mas de dos horas nos separaban de muchos meses de trabajo y planificación. Cada kilómetro que avanzaba la aeronave, mas cerca estábamos de conseguirlo.
Una vez alcanzada la altitud de crucero, todos los "cazadores" comenzamos a preparar los equipos para registrar el evento. Tan solo nos quedaban 90 minutos cuando realizamos 2 simulacros de la totalidad, para coordinar todas las actividades. Una vez concluidos los simulacros , el piloto orientó el avión hacia el Sol , ya eclipsado parcialmente, para que disfrutáramos de unos minutos previos a la totalidad, poder enfocar las cámaras y realizar comprobaciones. A intervalos regulares, la tripulación nos iban indicando los minutos restantes para la totalidad: fünfzhen, zhen, fünf ... (En un alemán que nos imaginábamos perfectamente).
T-5 min La tensión iba en aumento, a medida que nos acercábamos a nuestro destino. Casi de repente, la extensa sombra de la Luna sobre las nubes, nos anunciaba el inminente espectáculo. Por el horizonte sur la sombra avanzaba a gran velocidad. La luminosidad bajaba rápidamente adquiriendo el característico color gris metalizado en este tipo de fenómenos y en el horizonte se dibujaba una intensa banda anaranjada realzando aun mas, la belleza del paisaje. Y de repente, el anillo de diamantes!!!!!!!
WOOOOOWWW!!!!
¿Cómo describir con palabras estos primeros instantes llenos de emociones incontroladas mientras grabábamos las imágenes que tanto ansiábamos?
El anillo de diamantes dio paso a una majestuosa corona que resaltaba con su brillo en la penumbra. Las protuberancias asomaban por el borde del Sol y el planeta Venus brillaba con intensidad a su izquierda.
Solo sucede en los eclipses totales, podemos contemplar la atmósfera del Sol a simple vista y su dinámica y cambiante forma geométrica nos hipnotiza, mientras los chorros de plasma parecen expandirse en la inmensidad del cielo.
Concentrados en la complicada grabación de imágenes desde nuestra plataforma en movimiento apenas nos damos cuenta del rápido paso del tiempo; a pesar de que ganamos casi un minuto de totalidad respecto a los observadores en tierra, la Luna no detiene su rápido avance a 1000 km/h y por el extremo opuesto al primer anillo ya comienzan a asomar las protuberancias y el aumento de brillo que anuncia la llegada del segundo.
Y llega... nos vuelve a arrancar un grito de emoción y apenas un suspiro para ponernos de nuevo en el punto de partida: la luz que vuelve a inundar el cielo y a nosotros de la satisfacción de haberlo conseguido una vez más, de haberlo podido compartir con quienes se dejan llevar por un impulso difícil de explicar que nos hace "cazadores de eclipses".
Totalidad en medio de la sombra lunar desde 10668 metros de altitud
Primer anillo de diamantes!!!!!
Imagen de la corona solar cortesía de Frank A. Rodriguez
Espléndida corona que nos ha mostrado nuestra estrella.

Aspecto del cielo desde nuestra privilegiada posición. foto cortesía de Frank A. Rodriguez



Esperando el momento de la totalidad
Pinhole en vuelo!

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